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mientras tomábamos fotos, la hembra abandonó el nido pero se mantuvo en las proximidades, acercándose sigilosamente y muy despacio. Cuando llegó cerca del nido inició una serie de maniobras, volviendo una de sus alas como si la tuviera rota y corriendo pequeños trechos para parar y ver si la seguíamos. Hizo esto tres o cuatro veces, así que decidimos alejarnos para no perturbarla más. De unos diez metros de distancia pudimos observarla llegar al nido, pero no se posó sobre los huevos, sino que los cubrió con su sombra, ya que el sol era muy fuerte.
Desafortunadamente, en una visita posterior, dos semanas más tarde, me enteré de que un oleaje fuerte había barrido esa porción de playa poco después de mi última visita, y había destruido el nido.
El 31 de marzo del 2007 encontré un segundo nido de C. wilsonia. En este caso estaba ubicado entre una ramazón |
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seca, y la hembra simplemente utilizó una porción de arena rodeada por ramitas para depositar los dos huevos que encontré. En repetidas ocasiones pude ver a la hembra en el nido mientras el macho hacía guardia cerca de allí. No pude hacer observaciones posteriores, así que ignoro si el nido fue exitoso.
El 10 de junio del 2007 encontré un tercer nido, en esta ocasión había tres huevos colocados sobre la arena, al estilo del C. acutipennis, sin ninguna estructura, con algunas ramitas aparentemente arregladas para dar alguna protección en el ángulo formado por dos ramas secas, así como algunas hojas de zacate que crecían en los alrededores de forma dispersa. Solamente lo pude observar un día, en el cual la hembra estuvo echada sobre los huevos en todas las ocasiones en que la vi. Regresé tres semanas más tarde y encontré el sitio, sin los huevos, en buen estado, sin signos de violencia, ni cáscaras de huevo u otro signo que |
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