Monitoreo de la avifauna
en fincas
con sistemas de producción silvopastoril
del Cantón de Esparza, Costa Rica
Rose Marie Menacho Odio
Joel C. Sáenz
Programa Regional en Manejo
de Vida Silvestre para Mesoamérica y el Caribe, Universidad Nacional
Apartado 1350-3000. Heredia, Costa Rica
jsaenz@una.ac.cr
A la ganadería extensiva se le atribuye ser causa de deforestación, deterioro
del suelo, disminución en cantidad y calidad del agua y pérdida de la biodiversidad
en los sitios en que esta actividad se lleva a cabo. Una estrategia para mantener
y conservar la biodiversidad en las fincas consiste en impulsar la existencia
de sistemas silvopastoriles, los cuales integran el manejo de los árboles
con la producción de ganado (Harvey 2001). De igual manera, se conocen algunas
prácticas que al ser desarrolladas en fincas ganaderas pueden
aumentar la producción animal y recuperar las pasturas degradadas evitando
el deterioro de los recursos naturales. Algunas de estas prácticas incluyen
la siembra de especies leñosas en los límites de los potreros (cercas vivas),
el establecimiento de bancos de proteínas (denominados bancos forrajeros)
por medio de la siembra de especies leñosas en bloques de alta densidad, la
siembra de especies forrajeras herbáceas entre hileras de árboles y la siembra
y conservación de árboles en los potreros (Ibrahim et al.
2003).
El proyecto "Aproximaciones
silvopastoriles integradas para el manejo de ecosistemas" (ASIME)
tiene como meta reemplazar sistemas poco productivos y degradantes del medio
por sistemas silvopastoriles que incrementen la productividad de la tierra
para las comunidades locales y la biodiversidad (Chipley et al. 2003).
Este proyecto se lleva a cabo en el cantón de Esparza, provincia de Puntarenas.
Cuenta con el financiamiento del Banco Mundial a través de los fondos GEF
(Global Environmental Funds,
por sus siglas en inglés).
El proyecto se desarrolla simultáneamente en Nicaragua, Colombia y Costa Rica
y está coordinado por el American Bird Conservancy (ABC) que celebra
un contrato con la contraparte o socio en cada país que se encarga de realizar
los estudios. La meta principal es medir los cambios que se producen en la
estructura de la comunidad de aves producto de las decisiones que toman los
finqueros con respecto a la cobertura arbórea, ya sea cortándola o plantándola
(ej. cercas vivas), y determinar qué tipo de uso de la tierra alberga la mayor
riqueza y diversidad de aves, para al final del proyecto (2008) presentar
lineamientos de manejo que permitan a los productores mantener o aumentar diversidad de
especies de aves sin que esto afecte la productividad de la finca.
Entre los resultados esperados están un incremento en la disponibilidad de
hábitat para la biodiversidad. La hipótesis del proyecto ASIME para
el componente de biodiversidad es que un aumento en la cobertura vegetal en
los diferentes tipos silvopastoriles va a estar acompañado de un aumento de
la biodiversidad durante los cinco años que durará el proyecto (Chipley et
al. 2003).
Piranga
rubra
En principio, las aves fueron consideradas como un indicador del estado de la biodiversidad de las fincas, de manera que se realizará un monitoreo de la avifauna a largo plazo. Entre los objetivos del estudio están: 1) caracterizar la avifauna asociada a la ganadería; 2) identificar cuál tipo de manejo de la tierra aporta más especies, mayor cantidad de individuos y mayor diversidad; y 3) encontrar relaciones entre la diversidad del ecosistema, la diversidad de aves y la estructura vegetal. La duración del proyecto es de cinco años y el método propuesto es el monitoreo de la avifauna mediante el conteo en 16 puntos con diferentes usos de suelo en las fincas. Dichos usos de suelo son: pasturas mejoradas y naturales con alta y baja densidad de árboles y sin árboles, bosque secundario, primario y ripario, tacotales, plantaciones de árboles frutales y maderables, cercas vivas permanentes de pochote (Pachera quinata) y otras especies, cercas vivas podadas de Indio Desnudo (Bursera simarouba) y bancos forrajeros (Cratylia argentea). Cada año se realizan tres conteos, durante la época de migración, el período reproductivo y el de crianza, respectivamente. Cada uso del suelo es replicado ocho veces por muestreo, permitiendo 24 réplicas de cada uso del suelo al año.
Desde diciembre del 2003 hasta septiembre
del 2004 se han llevado a cabo tres períodos de conteo en el cantón de Esparza,
Puntarenas, cada uno de ellos en 40 fincas para un total de 120 parcelas y
ocho réplicas por cada uso de suelo, con excepción de los bancos forrajeros
(cinco parcelas) y el bosque primario, que solamente es uno.
A continuación se presentan algunos resultados del primer año de monitoreo.
Se registró un total de 154 especies pertenecientes a 36 familias y
nueve órdenes en toda la zona de estudio. Sesenta y siete especies son
no passeriformes y 87 passeriformes. Las familias que presentaron mayor
número de especies fueron Emberizidae (36), Tyrannidae (26) y Trochilidae
(12).
Las especies que se observaron con mayor frecuencia fueron el tijo (Crotophaga
sulcirostri), la tortolita común (Columbina passerina), el yigüirro
(Turdus grayi), el chicopiojo (Campylorhynchus rufinucha),
el carpintero de Hoffmann (Melanerpes hoffmannii) y la paloma coliblanca
(Leptotila verreauxi).
De todas las especies avistadas, 27 (18%) son migratorias. Las familias que presentaron mayor número de especies migratorias fueron Emberizidae, Tyrannidae y Vireonidae. Otras especies migratorias fueron el colibrí garganta de rubí (Archilochus colubris), el carpintero bebedor (Sphyrachus varius), la golondrina risquera (Hirundo pyrrhonota), el gavilán tijerilla (Elanoides forficatus), el cuclillo de antifaz (Coccyzus minor), el zorzal de Swainson (Catharus ustulatus) y un andarríos maculado (Actitis macularia).
Algunas especies categorizadas como especies reducidas o con algún grado de vulnerabilidad fueron el búho penachudo (Lophostrix cristata), cinco especies de loras y pericos, el toledo (Chiroxiphia linearis) y el pájaro campana (Procnias tricarunculata). Este último está considerado como vulnerable y se encuentra en la Lista Roja Global y en la lista de fauna con poblaciones reducidas (CCAD 1999). El pájaro campana avistado en enero del 2004 era un macho que se encontraba en las cercanías de un árbol de higuerón a una elevación cercana a los 200 msnm. Según Stiles y Skutch (1989), estas aves frecuentan el bosque montano de 1200 a 2300 msnm durante la época reproductiva pero viajan a tierras bajas de ambas vertientes en la segunda mitad del año.
Vermivora
peregrina
Los usos de suelo donde se observó una mayor abundancia y riqueza de aves fueron el bosque ripario, el bosque primario y el tacotal, mientras que el menor número de individuos y de especies se encontraron en las pasturas naturales y mejoradas sin árboles. La mayor diversidad se encontró en el tacotal, bosques primario, ripario y secundario, y la menor diversidad en las pasturas mejoradas y naturales sin árboles. Cabe resaltar que un aumento en la cobertura arbórea conllevó tanto en la pastura natural como en las pasturas mejoradas a un aumento en la riqueza y abundancia de las aves.
Las cercas vivas permanentes y podadas fueron especialmente atractivas para las aves durante las temporadas de floración y en presencia de frutos maduros debido a los recursos de néctar, frutas e insectos que se hicieron disponibles. En total se observaron 55 especies alimentándose en cercas vivas permanentes y 47 en cercas vivas podadas.
De acuerdo a la lista
de aves y a su dependencia del bosque, según lo describe Stiles (1985), al
menos un 65% de las especies avistadas en las fincas requiere en alguna
medida de la existencia de fragmentos de bosque para sobrevivir. Las
especies que requieren en alguna medida de bosque no fragmentado son el pájaro
campana (Procnias tricarunculata),
el buco barbón (Malacoptila panamensis), el pinzón
aceitunado (Arremonops rufivirgatus),
el pinzón piquinaranja (Arremon aurantiirostris), el soterrey rufo
y blanco (Thryothorus rufalbus) y el mosquero real (Onychorhynchus
coronatus). La única especie que podría requerir bosque primario fue el
gavilán blanco (Leucopternis albicollis), observado en la zona de Peñas
Blancas. El monitoreo de aves se reanudará a partir de mayo o junio
del 2005.
Literatura Citada
CCAD. 1999. Lista de Fauna de Importancia para la Conservación en Centroamérica y México: listas rojas, listas oficiales y especies en apéndices CITES. WWF, UICN, SICA. 230 p.
Chipley, R., G. Wallace y L. Naranjo. 2003. Manual para el Monitoreo de Biodiversidad. Proyecto Regional Nicaragua, Costa Rica, Colombia: Aproximaciones Silvopastoriles Integradas para el Manejo de Ecosistemas.
Harvey, C. 2001. Síntesis de la presentación en el Segundo Congreso sobre Agroforestería y Producción de Ganado en América Latina. Segundo Congreso de Agroforestería.
Ibrahim, M., A. Camero, J. Camargo y H. Andrade. 2003. Sistemas Silvopastoriles en América Central. Experiencias de CATIE. Internet.
Stiles, G. y A. Skutch. 1989. A Guide to the Birds of Costa Rica. Ithaca, N.Y: Cornell University Press.
Stiles, G. 1985. Conservation of forest birds in Costa Rica: problems and perspectives. En: Conservation of Tropical Forest Birds. International Council for Bird Preservation. Technical Publication No. 4
Fotos cortesía de Joel
Sáenz