Presentación

El monitoreo permanente de las aves es una tarea imprescindible para su comprensión y conservación. Además, las aves son indicadores claves de la salud ambiental. En este sentido los artículos de este número de Zeledonia señalan su importancia. Los avistamientos de nuevas especies, como reportan Michele Montoya y Michel Pascal en referencia a la Isla de Coco, son constantes como son también los cambios de territorio de las especies conocidas, como nos informan Guiselle Monge y Olivier Chassot en cuanto a la lapa roja. Este caso es especialmente interesante porque, según dice Paco Madrigal, desde hace un siglo no se la encontraba en el Caribe. Además, tanto las aves residentes como las más de 200 migratorias, siempre enfrentan el serio problema de reducción de su hábitat, preocupación abordada en el proyecto de habilitación de potreros por medio de sistemas silvopastoriles llevado a cabo por la UNA y explicado por Joel Sáenz y Rose Marie Menacho.  También Alice Gama nos da algunos datos acerca del conteo de rapaces en Kéköldi, otro monitoreo de gran importancia.  Pero no solo el hábitat afecta las aves. Todas sufren el perenne peligro de la cacería, como pudimos comprobar cuando nos topamos con unos cazadores durante una reciente gira. Hay leyes al respecto, pero, según nos explica Katya Barrantes, falta mucha eficacia.

Como siempre, los artículos nos revelan la rica avifauna del país--y también la rica diversidad de amigos(as) y socios(as) de la AOCR que la estudian y la defienden.   Nos llaman a comprometernos con acciones concretas en defensa de nuestras aves.  Nuestro fin no es solamente disfrutar las giras y observar las bellas aves sino lograr el compromiso de comprenderlas mejor y defender su derecho a vivir.

Roy H. May