Volumen
2, Número 1 - Agosto, 1998
Aunque
no es el mismo formato, esta es una reproducción del contenido del
boletín original.
EDITORIAL
Gilbert
Barrantes
La
historia de la ornitología en Costa Rica puede dividirse en tres
períodos. El primero de ellos tuvo su origen a finales del siglo
pasado, con el esfuerzo de José Cástulo Zeledón,
quien tuvo la visión futurista de iniciar la primera colección
sistematizada de aves en nuestro país. En el mismo período,
Melbourne Carriker publicó, en 1910, un trabajo pionero para la
época. El trabajo de Carriker consistió principalmente de
un listado de especies (713) en el cual reportó varias especies
nuevas para el país. La información utilizada por Carriker
al igual que Austin Paul Smith entre 1920 y los primeros años de
la década de los 30, estuvo sustentada en colectas extensivas a
través de todo el país. En este primer período la
ornitología en Costa Rica estuvo enfocada principalmente en conocer
y describir las especies de aves presentes en el país.
Desde
1940 en adelante, Alexander Skutch ha contribuido enormemente al conocimiento
de la historia natural de un gran número de especies, en especial
su comportamiento reproductivo. Skutch marca, aunque no separado cronológicamente
del siguiente período, la que yo defino como el segundo período
en la historia ornitológica costarricense, en el cual, como ya
mencioné, la historia natural de nuestra avifauna se dio a conocer
al mundo a través de sus escritos. El último período
de nuestra historia ornitológica lo definen principalmente los
trabajos de Paul Stud, quien trabajó en Costa Rica entre 1950 y
1962 y F. Gary Stiles, quien estudió la avifauna costarricense
entre 1973 y 1986. La investigación durante este período
fue principalmente enfocada a la ecología y en menor grado a la
evolución de las aves en el país. Los trabajos de Stud puede
decirse que marcan la transición entre un período enfocado
mas a la historia natural y el enfoque ecológico del siguiente
período (si es que se puede hacer tal distinción entre historia
natural y ecología). Mientras que por otro lado, F G. Stiles impulsó
enormemente el conocimiento de la ecología y evolución de
nuestra avifauna.
En
el presente una nueva generación de ornitólogos tiene en
sus manos la difícil tarea de continuar la senda que trazaron tantos
ilustres ornitólogos en el pasado. El reto es doblemente difícil
porque tenemos la responsabilidad de continuar generando información
acerca de historia natural, ecología y evolución de nuestra
avifauna, y además tenemos la obligación de enfocar nuestro
esfuerzo en pro de la conservación de nuestra avifauna. Es aquí
donde se hace necesario un esfuerzo conjunto de ornitólogos y todos
aquellos que de una u otra manera apreciamos las aves para luchar como
un solo frente en contra de la amenaza de extinción que acecha
nuestra avifauna.
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NOTICIAS
DE NUESTRA ASOCIACIÓN
Se
comunica a todos los asociados que la AOCR cuenta con una oficina localizada
en:Avenida 6, Calles 21 y 25, teléfono 256-9587 y fax 256-9104;
apartado 2289-1002, San José.
Además,
se recuerda que la AOCR ofrece una charla mensual cada segundo lunes de
mes y se organiza una gira mensual el día domingo después
de cada charla. Al final de cada charla se definen todos los detalles
de la gira.
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NOVEDADES
ORNITOLOGICAS
Cooperación
interespecífica
Dos
individuos de la piapia (Cianocorax morio) fueron observados acompañando
a una oropéndola (Psarocolius montezuma) mientras volaban desde
un área abierta a un árbol de Ficus. Una vez en el árbol
de Ficus las piapias procedieron a alimentar la oropéndola. Este
comportamiento cooperativo entre especies fue observado por varios segundos
antes de ser perdidos de vista. Estas observaciones fueron registradas
en Monterverde, provincia de Puntarenas, Costa Rica.
Susan
Hillhouse
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TÓPICOS
ESPECIALES
COMPORTAMIENTO DE UNA PAREJA DE GUACOS
Alexander
F. Skutch
8000
San Isidro de El General , Costa Rica
ABSTRACT.
For three years, a pair of Laughing Falcon, Herpetotheres cachinnans,
nested among the bases of African oil palm in a garden in El General,
Costa Rica. The nests were inaccessible and invisible from the ground,
but I observed the behavior of the parents and their relations with the
Black Vultures and White-faced Monkeys attracted to the palm by its fruits.
Arriving with a snake, the male called his mate and passed it to her.
While she held it beneath a foot, they duetted for 2-10 minutes.
In
the three years I counted 62 snakes, I lizard, and I frog, but probably
other items were brought. The snakes, 30-90 cm long and mostly dark in
color, were apparently caught amid low vegetation or on the ground. Occasionally
a falcon chased a vulture or a monkey, but mostly they dwelt in peace.
The female deserted the half-grown nestling, apparently because the nest
was infected with ants or other stinging invertebrates. While the nestling
was dying and after its death, the male continued for four days to bring
snakes but failed to take them into the nest. Less aggressive than most
raptors, the Laughing Falcon appear never to attack birds but benefits
them by diminishing the number of snakes that take their eggs and nestlings.
Al
principio del año 1991, una pareja de Guacos (Herpetotheres cachinnans)
pasaban mucho tiempo posándose sobre ramas altas de algunos árboles
secos de gallinazo (Jacaranda copaia) cerca de nuestra casa en el Valle
de El General en el pacífico sur de Costa Rica. Durante este tiempo
los guacos cantaban con voces fuertes, solos o en duetos. De vez en cuando
uno de ellos traía una culebra que entregaba al otro. Vistos en
silueta, estas aves rechonchas eran figuras impresionantes con sus grandes
cabezas blancas con una máscara facial ancha y negra, y largas
colas negruzcas barreteadas con blanco. Las partes superiores eran de
color pardo oscuro y las partes inferiores blancas.
El
nido
Parecía
que estos Guacos estaban preparándose para anidar. El único
nido de este halcón que yo había visto, hace muchos años,
estaba en un hueco grande a gran altura en el tronco macizo de un árbol
en el bosque. Desde una pendiente frente al nido yo podía ver la
hembra cobijando un pichón, vestido de plumones anteado pálido
y con una máscara semejante a la de los adultos. En la mañana
y en la tarde, el padre traía una culebra y la entregaba a la madre
en un árbol vecino. Después de juntar sus voces en un dueto
prolongado, ella comía parte de la culebra y compartía el
resto con su prole. Mientras yo vigilaba, un tolomuco (Eira barbara) salió
del monte y empezó a trepar el tronco dirigiéndose hacia
el nido. Yo esperaba que la madre, que estaba vigilando el nido desde
un árbol cercano, defendiera su prole. Sin embargo, la hembra voló
hacia el tolomuco pero dio vuelta cuando el mamífero mostró
sus dientes. Al ver la incapacidad de la hembra guaco de defender su cría
yo espanté el tolomuco pero ya este había matado el pichón.
Después de un largo período de espera la hembra, que había
estado posada en un árbol cercano, retornó al nido y comió
su pichón muerto. Este comportamiento es frecuente en otros raptores.
De
acuerdo a la información publicada, parece que el Guaco usualmente
anida en una cavidad natural en un árbol, donde pone, sobre un
fondo no forrado, un solo huevo blancuzco, densamente manchado de pardo
chocolate oscuro. A falta de un hueco en un árbol suficientemente
amplio, la hembra puede depositar su huevo en un rincón en una
peña rocosa, un nido abierto de algún ave grande, o en el
espacio entre ramas gruesas y ascendentes (Wolfe 1954, Wetmore 1965, Mader
1981, Robbins and Wiedenfield 1982). Sin embargo, al principio de febrero,
la pareja bajo observación, había escogido construir su
nido en una gran palma africana (Elaeis guineensis). La palma alcanza
30 m de alto y esta coronada por grandes frondas. Uno o los dos guacos
se paraban por intervalos largos sobre sus anchas bases. De vez en cuando
desaparecían entre las bases de las frondas viejas, en la parte
inferior de la corona, sitio que aparentemente habían escogido
para construir su nido.
El
período de anidación coincidió con la fructificación
de la palma escogida. Estos frutos son muy apetecidos por zopilotes (Coragyps
atratus) los cuales llegaban cada mañana en bandadas para comer
frutos. Muchas veces una tropa de monos cariblanco (Cebus capucinus) llegaba
del bosque para ahuyentar los zopilotes y alimentarse de los frutos de
palma. También pájaros canoros, carpinteros y ardillas colirufas
(Sciurus granatensis) eran atraídos por estos frutos. Además,
entre las basuras que se amontonaban entre las bases de las frondas viejas
de la palma viven hormigas y otros invertebrados.
Entre los vertebrados e invertebrados mencionados, el huevo y el pichón
(si naciera) del guaco descansarían precariamente.
El
14 de febrero, después de estar posada entre las hojas de palma
por varias horas, el guaco hembra (reconocida por la depresión
entre las plumas de su abdomen donde tenía el parche de incubación)
desapareció entre las bases de las frondas. Aparentemente, el día
siguiente ella comenzó a incubar allí. El nido estaba fuera
del alcance visual por lo tanto no se supo cuántos huevos contenía.
Mientras incubaba, la hembra estaba completamente invisible en su profundo
rincón. En las siguientes seis semanas vi poco de ella excepto
cuando su compañero llegaba con una culebra y la llamaba desde
una rama seca de un gallinazo cercano.
El
dueto
Después
de recibir del macho la culebra, ya sin cabeza, la hembra la sostenía
con una pata contra una rama y ambos juntaban sus voces en un dueto. Después
de algunas notas (wac wac wac) introductorias, el macho gritaba con voz
fuerte, gua-co gua-co gua-co, mientras la hembra lo acompañaba
con ca-o, ca-o, ca- o. Este dueto podía durar de dos a diez minutos.
Por lo general los dos compañeros se posaban a pocos metros uno
del otro mientras cantaban, aunque una vez estuvieron separados por unos
40 m. Ocasionalmente cantaban en dueto sin tener presa. Al terminar el
dueto, el macho volaba lejos o a veces se quedaba mientras la hembra se
ocupaba de la culebra.
Las
culebras y otras presas
En
los tres años que los guacos anidaron en las palmas, yo (y otros)
vimos al macho traer 62 culebras, una rana y una lagartija, los que posiblemente
no fueron todas las presas que él entregó a la hembra. El
tamaño de las serpientes variaba entre 30 y 90 cm y el grueso entre
1 a 2.5 cm. Con la excepción de una coral o mímico de ella,
todas eran de color oscuro. Las mas largas y delgadas eran culebras bejuquillo
(Oxybelis aeneus), que son levemente venenosas. Las demás serpientes
no pudieron ser identificadas.
Todas
las culebras fueron aparentemente, decapitadas antes de ser entregadas
a la hembra. Esto sugiere que el primer acto del macho, después
de capturar la serpiente, es arrancarle la cabeza. Probablemente la mayoría
de estas culebras fueron capturadas en o cerca del suelo; el guaco caza
desde una rama alta y expuesta desde donde escudriña la vegetación
baja y el suelo. Cuando observa un presa se lanza sobre ella. Si la culebra
es demasiado grande o poderosa para ser dominada el guaco se aleja abruptamente.
El
guaco hembra trataba las presas de diferente manera. Algunas culebras,
especialmente las largas y delgadas, fueron tragadas enteras. Las culebras
gruesas eran comidas a pedazos mientras sostenía el cuerpo contra
una rama. Algunas culebras aun se retorcían mientras eran devoradas.
Después
de consumir una parte de la serpiente a veces dejaba el resto colgando
sobre una rama y regresaba a su nido. Hasta el nacimiento del pichón
la hembra no llevo comida al nido.
El
pichón
En
los últimos días de marzo, la hembra llamaba frecuentemente
desde el nido con voz quejumbrosa. El 1 de abril, por primera vez, vi
la hembra llevar una culebra al nido, una muy pequeña. Esto indicaba
que el huevo había eclosionado, después de aproximadamente
seis semanas de incubación. Ahora la entrega de una culebra no
siempre era seguida por un dueto. Sin embargo, mientras crecía
el pichón, la pareja daba algunos duetos largos cuando no tenía
presa.
Cuando
el pichón tenía pocos días, su madre pasaba mas tiempo
descansando sobre las frondas de la palma. Después de unos pocos
días, ella vigilaba desde una rama seca de gallinazo a unos 30
m, desde donde podía observar claramente el nido. Durante la noche
ella volvía al nido
y la pasaba con la cría hasta que esta tuvo unos 25 días.
A partir de este tiempo, la hembra no permanecía en el nido cuando
traía las culebras al pichón, como lo había hecho
hasta ese momento, sino que probablemente depositaba la culebra entera
donde el pichón pudiera alcanzarla y comerla solo y luego abandonaba
el nido.
Relaciones
con vecinos en la palma
Los
guacos prácticamente no interactuaron con los otros animales que
visitaban la palma, excepto cuando los zopilotes se acercaban demasiado
al nido en cuyo caso eran ahuyentados. Sin embargo los zopilotes no eran
molestados cuando se alimentaban de frutos en otra parte de la ancha corona
de la palma. La agresividad en contra de los monos también fue
mínima. Una tropa de monos cariblanco visitó varias veces
la palma para alimentarse de frutos pero solamente en una ocasión,
durante el proceso de incubación, la hembra del guaco abandonó
el nido para perseguir uno de los monos aunque sin picarlo. Los monos
no mostraron interés por el nido, aun cuando el pichón permanecía
solo en él.
La
cantidad de insectos y otros artrópodos que probablemente habitaban
entre la basura acumulada entre las bases de las frondas viejas posiblemente
aumentaba en la medida que la suciedad se acumulaba en un nido, el cuál
nunca fue limpiado. El efecto de los artrópodos sobre la hembra
o pichón (si ocurrió) no fue posible observarlo. No obstante,
estos animales pudieron haber atacado a la hembra y pichón.
Muerte
del pichón
Durante
la mayor parte de abril, el pichón parecía que crecía
normalmente. Cuando tenía alrededor de diez días, oímos
la primera vez su voz infantil. Mientras crecía, sus llamadas cuando
tenía hambre sonaban mas fuertes. En la mañana del 27 de
abril, el padre trajo un culebra al gallinazo desde donde emitió
su llamada sin recibir ninguna respuesta de su compañera. Después
de un rato, llevó la presa a la palma y pareció que la comió
en frente del nido. Después voló. Posiblemente los guacos
machos son como los de Gampsonyx swainsonii y el gavilán pajarero
(Accipiter striatus) los cuales nunca alimentan los pichones directamente
sino siempre por medio de las hembras (Ffrench 1980, Delnnoy y Cruz 1988).
La mañana siguiente, el macho llego al gallinazo con una culebra
de 60 cm de largo. Después de llamar por varios minutos y no recibir
respuesta de la hembra, llevó la culebra a una fronda de la palma.
Mientras el macho estuvo posado allí, aun con la culebra en el
pico, el pichón llamaba con voz débil pero en vez de alimentarlo,
el macho voló dejando la culebra colgando de la fronda. El 29 de
abril, él trajo otra culebra al gallinazo y llamó la hembra.
Cuando después de una hora ella no llegó, el macho se comió
la presa. La mañana siguiente, el macho nuevamente vino con otra
culebra y llamó por menos tiempo antes de llevársela hacia
el bosque. En estos dos días él no se acercó al nido.
Parecía que el guaco joven había muerto. Esa misma tarde,
la hembra cantó en dueto con el macho. Después la pareja
abandonó el área. Las causas de la muerte del joven guaco
son oscuras, aunque tal evento pudo haberse debido a la infestación
del nido de hormigas u otros artrópodos y al ataque de estos a
la hembra.
Nidos
posteriores
En
la segunda mitad de Diciembre, 1991, los guacos dieron señal de
que iban a anidar otra vez. Antes del fin del año, la hembra empezó
a incubar en la misma palma. Por el 5 de febrero, 1992, había nacido
un pichón que desapareció antes de finalizar el mes. Puesto
que en estos meses la palma, sin frutos, no atraía zopilotes ni
monos, ellos no fueron responsables de la pérdida del pichón
descrita anteriormente.
En
esta ocasión no hubo indicios de que la hembra empollara algún
huevo. En enero de 1993, la pareja empezó a anidar otra vez en
la palma señalada y abandonó este nido. En suma, esta pareja
de guacos anidó cinco veces, aparentemente sin criar un solo joven
hasta la edad de volar.
Carácter
del guaco
El
guaco, por su carácter apacible, es un raptor muy diferente a la
mayoría. Por ejemplo, una mañana mientras la pareja cantaba
en dueto en un árbol de guarumo, un balcón de monte collarejo
(Mierastur semitorquatus) joven se paró muy cerca de ellos. En
vez de amenazar al intruso, un poco mas pequeño que ellos, ambos
volaron a otro árbol donde acabaron su dueto.
Literatura
citada
Delannoy
C. R. and A. Cruz. 1988. Breeding biology of the Puerto Rican Sharp-shinned
Hawk (Accipiter striatus venator). Auk 105:649-662.
French
R. P. 1980. The breeding (if the Pearl Kite in Trinidad. Living Bird 19:121-131.
Mader
W. J. 1981. Notes on nesting raptors in the llanos of Venezuela. Condor
83:48-51.
Robbins
M. D. and D. A. Wiedenfield. 1982. Observations at a Laughing Falcon nest.
Wilson Bull. 94:83-84.
Skutch
A. F 1971. A naturalist in Costa Rica. University of Florida Press, Gainesville.
Wetmore
A. 1965. The birds of the Republic of Panama. Part I. Smithsonian Misc.
Coll. Vol. 150.
Wolfe
L. R. 1954. Nesting of the Laughing Falcon. Condor 56:161-162.
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EL
SIGNIFICADO DE LOS NOMBRES CIENTÍFICOS DE LAS AVES
(Continuación
del múmero anterior)
Tyrannus
dominicencis:
Tyrannus del latín tirano, refiriéndose al comportamiento
agresivo; dominicensis se refiere a las especies de plumaje blanco y negro
en alusión al hábito de los Dominicos o Jacobinos.
Tyrannus
verticalis:
verticalis del latín verticalis, se refiere a su color gris contrastante
de la corona.
Legatus
leucophaius:
Legatus
del latín comandante o jefe, por su comportamiento agresivo al
robarle el nido a otras aves; leucophaius, del griego leukus, blanco,
phaius, negruzco o café.
Coryphotriccus
albovittatus:
Coryphotrieccus
del griego, Koruphe, corona, la cual es muy evidente, triccus se refiere
a mosqueros de la familia Tyrannidae; albovittatus del latín, albus,
blanco y vittatus, bandeado que se refiere a la banda blanca en la cabeza.
Megarhynchus
pitangua:
Megarhynchus, megas del griego grande, rhunkos, pico y se refiere al pico
grande de esta especie; pitangua de pitangua guasu, nombre que dan los
indios Tupi a los mosqueros grandes.
Attila
spadiceus:
Attila
se refiere a Attila, rey de los Hunos, por el comportamiento agresivo;
spadiceus del latín café brillante en alusión al
color castaño del dorso.
Myodynastes
luteiventris:
Myodynastes
del griego muia, mosca, y dunastes gobernador, señor indicando
sus hábitos alimenticios, atrapador de insectos; luteiventris,
luteus del latín amarillo, ventris vientre, se refiere al color
del abdomen, vientre.
Myodynastes
maculatus:
Maculatus del latín manchado, se refiere a las rayas parduzcas
o negras que son más evidentes en el abdomen y pecho.
Myodynastes
hemicbrysus:
Hemichrysus del griego hemikhrusos, se refiere al color amarillo brillante
(casi dorado).
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