Volumen
6, Números 1 y 2 Diciembre, 2002
SALUDO DEL PRESIDENTE
Mario Ossenbach S.
En nombre de la nueva Junta Directiva de la Asociación Ornitológica
de Costa Rica, quisiera saludarles, esperando que nos sigan apoyando en
nuestras actividades, divulgando nuestro trabajo e invitando a familiares
y conocidos a unirse a nosotros.
Queremos ante todo agradecer a la anterior Junta Directiva por su trabajo,
en especial a Julio Sánchez , sin quien nuestra Asociación
no sería lo que es. Julio no nos ha abandonado y sigue apoyándonos
con sus extensos conocimientos sobre las aves de Costa Rica y sus amenos
comentarios sobre las mismas. Personalmente quiero agradecer a María
Emilia Cháves todos sus años como secretaria de la Asociación.
Toda escoba nueva debe barrer bien. Al menos podemos esperar que siga
barriendo como lo hacía la vieja. Por eso, nuestra primera preocupación
ha sido la de mantener los programas desarrollados por la Junta Directiva.
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ZELEDONIA
Diciembre 2002 Vo1. 6, Números 1 y 2
Boletín de la Asociación Ornitológica de Costa Rica
Roy H. May, Editor
Janet Woodward, Carlos Chinchilla, Alexánder Pérez J., Comité
editorial
La Asociación Ornitológica de Costa Rica (AOCR) fue fundada
en 1993 para investigar, divulgar y promover diversas actividades que
incentiven el conocimiento de la avifauna costarricense, y contribuir
a la conservación de las poblaciones silvestres y sus respectivos
hábitats
Junta Directiva
Mario Ossenbach S., Presidente
Willy Alfaro C., Vice-Presidente
Heriberto Cedeño C., Tesorero
Leda Méndez A., Secretaria
Miryam de Echandi, Primer Vocal
Roy H. May, Segundo Vocal
Alexánder Pérez J., Tercer Vocal
Carlos Manuel Chinchilla L., Fiscal
Dr. Alexander F. Skutch, Presidente Honorario
Asociación Ornitológica de Costa Rica
APDO 2289-1002, San José, Costa Rica
http://www.zeledonia.org
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EL DESPLIEGUE DE DOS ESPECIES DE RAPACES:
BUTEO ALBONOTATUS Y SPIZAETUS ORNATUS (ACCIPITRIDAE)
Ernesto M. Carman
El Gavilán Colifajeado (Buteo albonotatus, Accipitridae) se distribuye
desde el suroeste de los Estados Unidos hasta el sureste de Brasil, Paraguay
y Bolivia. En Costa Rica se le encuentra en áreas abiertas de ambas
vertientes, desde el nivel del mar hasta los 1500 metros. Hay tanto una
población residente como migratoria, esta última siendo
más común (Stiles y Skutch 1989).
El 24 de enero del 2000, entre las 10:30 y 10:38, se observó un
despliegue (posiblemente de cortejo) de Buteo albonotatus en Finca Cristina,
Birrisito, Paraíso, provincia de Cartago. Una pareja de estos gavilanes
estaba planeando a aproximadamente ochenta metros del suelo, pero un momento
después uno de los individuos se dejó caer en picada. Cuando
había bajado aproximadamente treinta metros volvió a subir.
Al subir unos treinta metros, se dejó caer en picada una vez más.
Subió y bajó un total de cinco veces, siempre con las alas
pegadas al cuerpo. Este baile ondulado, que asemeja un paseo en la montaña
rusa, fué repetido dos veces. Cada despliegue duró aproximadamente
nueve segundos. Al día siguiente el despliegue ocurrió en
tres oportunidades, también entre las 10:30 y las 10:45. Durante
el despliegue, el individuo que efectuaba el baile vocalizaba, repitiendo
su agudo "kreeee" constantemente. Mientras tanto, el otro individuo
continuaba planeando en el mismo lugar. Se volvió a observar este
mismo comportamiento en Finca Cristina los días 16 y 17 de abril
del 2000 y el 8 de abril del 2001. Al igual que en las primeras observaciones,
el despliegue fue efectuado entre las 10:00 y las 11:00 en días
despejados y calurosos.
El Aguilillo Penachudo (Spizaetus ornatus, Accipitridae), contrario al
Gavilán Colifajeado, prefiere grandes extensiones de bosque. Su
distribución abarca gran parte del neotrópico, desde el
sureste de Brazil y noreste de Argentina hasta el este de México.
En Costa Rica es una especie poco común que se encuentra desde
el nivel del mar hasta los 3,000 metros de altura (Stiles y Skutch 1989).
El 7 de diciembre del 2000 entre las 09:45 y las 09:48, en Tausito, Jiménez,
provincia de Cartago, se observó un despliegue de Spizaetus ornatus.
Una pareja de estas rapaces planeaban a
aproximadamente 200 metros sobre el suelo, uno muy cerca del otro. El
individuo mas pequeño, posiblemente el macho, extendió sus
patas y se colocó encima del otro individuo hasta tocarlo con sus
garras. Al hacer contacto, el individuo más pequeño volvió
a elevarse. Este contacto duraba solamente uno o dos segundos, y fué
repetido cuatro veces durante los tres minutos de observación.
Después de la cuarta vez el individuo más pequeño
plegó sus alas y se dejo caer hacia el bosque a gran velocidad
y a un ángulo de 45°. No se pudo observar que hizo al llegar
a los árboles ya que entró en un valle y quedó detrás
de una loma. Mientras tanto, el otro individuo siguió planeando.
Ambos individuos vocalizaron casi constantemente durante el despliegue,
haciendo su característico "huweee-whee-wi-wi-wi," aunque
el individuo que se dejó caer en picada vocalizó con un
"wi-wi-wi-wi-wi," que se aceleraba hacia el final. El cielo
estaba completamente nublado. Este despliegue se observó en forma
similar en otras cinco ocasiones, todas entre las 09:00 y las 10:00 y
en días despejados: el 9, 11 y 16 de diciembre del 2000, y el 5
y 9 de enero del 2001.
De estas observaciones podemos notar una característica interesante.
En casi todas las observaciones, los despliegues fueron realizados en
días despejados. Esto puede ser debido a que la cantidad de observaciones
son pocas, pero para las rapaces puede ser ventajoso realizar los despliegues
en días despejados. Antes y después de los despliegues,
estas rapaces planeaban durante mucho tiempo, a veces sin aletear una
sola vez. Para hacer esto necesitan de corrientes de aire ascendentes,
las cuales se forman con mucha mas frecuencia y fuerza en los días
despejados y calurosos.
Stiles, F. G. y A Skutch. 1989. A Guide to the Birds of Costa Rica. Ithaca,
NY: Cornell University Press.
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AVISTAMIENTO, SEGUIMIENTO, FILMACIÓN Y FOTOGRAFIA DE UN POLYBORUS
PLANCUS, CONOCIDO COMO CARACARA QUEBRANTAHUESOS, QUERQUE O CARGAHUESOS
Simón Bolívar
La filmación fue presentado el 9 de diciembre durante la reunión
de la AOCR. El siguiente texto es la narración. Para mayor información,
contacte el autor en:
bolivar2@hotmail.com.
04 Diciembre 2002, 09.30 a.m.
Barrio Mercedes, Atenas, Alajuela, Costa Rica
Finca Victor Julio Rojas Cubero y Tere Chacón
Gallina muerta, causa desconocida, tamaño mediano, más zopilotes
de lo normal sobrevolando el terreno me alertaron de su presencia.
Zopilote al acecho, estuvo aquí durante varios minutos vigilando
la presa a escasos dos metros de la misma.
Esto sucedía momentos antes de que apareciera el Caracara en escena
y espantara todos los zopilotes que andaban merodeando por la zona desde
hacía unos quince minutos.
Ningún zopilote llegó a tocar la presa, sólo se limitaron
a observarla.
El Quebrantahuesos llega al lugar, los zopilotes huyen instantáneamente.
La rapaz parece nerviosa, desconfiada, indecisa.
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DOS LIBROS ACERCA DE LAS AVES DE COSTA RICA
Janet Woodward
Julio E. Sánchez. Aves del Parque Nacional Tapantí - Birds
of Tapantí National Park, 1ª ed. Traducido por Christina Feeny,
ilustrado por Fernando Zeledón. Santo Domingo de Heredia, Costa
Rica: Instituto Nacional de Biodiversidad, INBio, 2002, precio entre C5000
y C7000, portada de cartulina. 236 pp.
Alexánder F. Skutch. Aves de Costa Rica, 5ª ed. Fotografías
en color por John S. Dunning. San José, Costa Rica: Editorial Costa
Rica, 2001 (impreso en 2002), precio entre C5000 y C7000, portada en cartulina.
204 pp.
Dos libros acerca de las aves de Costa Rica han entrado recientemente
en el mercado, ambos por ornitólogos distinguidos. Uno es de primera
edición, y el otro de la edición, saliendo la primera impresión
hace aproximadamente veinte años. Ambos son indispensables para
quien desea conocer aves costarricenses.
El libro de Alexánder F. Skutch, presidente honorario de la AOCR,
es una pequeña introducción a algunas aves de Costa Rica,
acompañado por fotos en color y en blanco y negro. En la introducción,
se explican: la clasificación de las aves, las diferentes zonas
geográficas donde habitan aves, sugerencias sobre la observación,
y la importancia de la conservación de aves. Para cada una de las
cien aves incluidos en el libro, se encuentra el nombre común en
español y en inglés, el nombre científico, y el tamaño.
Al lado se encuentra una foto en color. En seguida, se presenta información
básica sobre el ave: una descripción de diferencias de coloración
por edad o género, su dieta, sus hábitos de anidación
y otros detalles interesantes. Al final, se define el área geográfica
en que se le encuentra. En la mayoría de las páginas, hay
fotos adicionales en blanco y negro. Desafortunadamente, estas fotos no
siempre corresponden al ave de la página. Pueden ser fotos relativos
al ave de la página anterior o siguiente, aún cuando no
sea necesario este incoveniente por razones de diagramación. (Muchas
páginas tienen grandes espacios en blanco.) Da al libro un aspecto
de descuido que debería haberse evitado.
Otro aspecto desafortunado es la mala calidad de la impresión de
las fotos, que no hace justicia al fotógrafo John Dunning. Aunque
algunas fotos están impresas con una calidad aceptable (pp. 39,
45, 57, 141, 164), para otras la calidad es deplorable (pp. 35, 74, 117,
127, 139). En estos casos, los colores son tan lavados o distorcionados
que son difíciles de distinguir. El ejemplo por excelencia es la
foto del Glaucidium brasilianum (Mochuelo Común, p. 35), que muestra
esta pequeña lechuza con ojos azules y plumaje azulgrisáceo.
Es lamentable que no se haya producido una edición de calidad que
la temática y el autor merecen. Con más atención
a la calidad de impresión y organización de las fotos, este
libro hubiera sido sustancialmente mejorado.
Al cambio, el libro de Julio E. Sánchez, expresidente de la AOCR,
es una verdadera joya. Escrito en edición bilingüe español/inglés,
el autor y el ilustrador Fernando Zeledón presentan las aves mas
comunes del Parque Nacional Tapantí. El texto es claro y sencillo,
presentando en la introducción un panorama del parque y una discusión
sobre la identificación de aves. Incluye una caracterización
de las familias en que las especies están agrupados, más
una lista de especies incluidas en la guía. La sección principal
del libro consta de las ilustraciones y la discusión sobre 82 especies
comunes (de un total de 415) que se encuentran en el parque. En adición
a los nombres científicos y comunes en español e inglés,
se comenta sobre sus hábitos y dónde es más probable
encontrarlo, seguido por una discusión de aspectos importantes
para la identificación correcta del pájaro. Después
de la sección principal, hay un glosario, una lista de todas las
especies de aves que se han encontrado en los últimos veinte años
en el parque, una bibliografía y un índice.
Las ilustraciones del libro son exquisitas y la impresión es de
alta calidad, lo que debería haber sido también para el
libro anterior. Los colores son brillantes y nítidos, facilitando
la identificación para el observador principiante o avanzado. El
efecto total nos anima a tomar un paseo, libro en la mano, lo más
pronto posible, para comparar las ilustraciones con las aves mismas.
Sin embargo, como siempre, hay oportunidad para mejorar, aunque sea en
detalles mínimos. Se escaparon de revisión algunos nombres
comunes en inglés que han sido cambiados, como el Collared Redstart
y el Slate-throated Redstart, que ahora son Whitestart. En el caso de
la Euphonia elegantísima (p. 190) y la Euphonia annae (p. 192),
el color azul de la espalda es más violácea que azul. La
cabeza de la Tangara gyrola (p. 198) aparece más rojo que café
rojizo. Sin embargo, en el bosque, los colores varían según
la luz y la sombra, y variantes de tono pueden aparecer.
La calidad general del libro es excepcional. Lo que más falta es
una futura edición del triple de ilustraciones bellísimas.
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